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Singapur

Julio6

Llevábamos tiempo dandole vueltas a la idea de aprender a bucear, y eso unido a las ganas que yo siempre había tenido de conocer Bali, nos hizo plantearnos que esta vez viajaríamos a Indonesia y mataríamos dos pájaros de un tiro.

Y como siempre acabamos liándonos, alargamos la escala en Singapur para conocerlo y hacer un poco de turismo.

Cuando uno piensa en Singapur, creo que la primera imagen que le viene a la mente es la del Marina Bay Sands

Se trata de un macro complejo de edificios, entre ellos el famoso hotel Marina y el museo Artscience,con forma de flor de loto, además de un centro comercial enorme, un centro de convenciones, un casino y no se cuantas cosas más.

Si las vistas desde la bahía son preciosas de día, de noche, con todo el skyline iluminado, es aún más impresionante.

Así que nuestro pimer día en Singapur pudimos disfrutar de estas vistas mientras elegíamos qué cenar en Makansutra Gluttons Bay, uno de los hawkers más típicos de Singapur. Se trata de una especie de mercado con decenas de puestos de comida y una zona de mesas comunes, donde comí por primera vez la que sería mi comida favorita del viaje, satay de pollo.

Singapur nos recordó mucho a Dubai en el sentido de que todo tiene que ser más grande, más nuevo y más lujoso que lo anterior. Es como un parque de atracciones que casualmente recrea una ciudad. ¡Y el colmo del pijerío!

Sin embargo, Singapur tiene todavía barrios que mantienen la esencia de lo que fue en un pasado no tan lejano.

También tuvimos tiempo para pasar un día en Isla Sentosa, que se ha convertido en el macro-complejo de la diversión (aquí no hacen nada pequeño) con un acuario, campos de golf, y el parque de atracciones Universal, donde disfrutamos como críos subiendo a todas las atracciones (y a alguna más de una vez!)

Incluso tuvimos la oportunidad de visitar el famoso monumento de Merlion (mitad sirena, mitad león.. sí sí!), que es la imagen de Singapur, y nos pareció.. bueno.. ejem… un monumento peculiar.

Así que, lo que inicialmente era una escala de unas horas antes de llegar a Bali, se convirtió en una escapada de cuatro días en la cual hemos podido conocer uno de los famosos tigres asiáticos, y apuntarlo en la lista para posibles destinos en un futuro.

Y una vez visitado Singapur, nuevo vuelo; esta vez con destino a Bali para coger un barco después que nos llevase a las islas Gili, donde comenzar nuestro curso de buceo. Pero eso ya es otra historia…

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De safari en Kaziranga

Abril14

Cuando tienes 5 días de puente por delante, ganas de estrenar el objetivo que te han traido los reyes, pero no quieres arruinarte viajando a África; no te queda otra opción que buscar un parque nacional más a mano. Y eso fue lo que hicimos.

Destino: Kaziranga. A tan solo 2800 km de casa, en la región de Assam. 5h de vuelo más 5h de coche. Un paseito. Y sin salir de India!

Sin embargo, pudimos disfrutar de varios safaris, en jeep, en barco, en elefante, acompañados por el dueño del hotel donde nos alojábamos, que resultó ser un apasionado de los safaris fotográficos, por lo que no pudimos tener mejor guía.

El Parque Nacional de Kaziranga alberga una población de más de mil rinocerontes, y es famoso por ser uno de los sitios donde se pueden observar más de cerca. También tiene grandes poblaciones de tigres de bengala, elefantes, ciervos y un sinfín de aves.

Durante tres días recorrimos el parque de arriba a abajo, siguiendo varias rutas, incluso en barco, y a lomos de un elefante al amanecer, lo que te permitía acercarte mucho más a los animales sin que estos se asustaran.

Fue una pena no ver ningún tigre, seguramente estuvimos en algún momento cerca de alguno, pero en muchos sitios la hierba era tan alta que llegaba a tapar casi un elefante, por lo que era imposible verlos.
Aunque, teniendo en cuenta lo que uno de ellos le hizo al guarda que nos acompañaba con el rifle en los safaris, casi mejor no habernos visto cara a cara con uno de ellos!

Y aquí el video

A pesar de que yo no tenía muy claro que me gustase la experiencia, he de decir que el tiempo se pasaba volando entre safari y safari, subiendo a las torres de observación, bajando del jeep y caminando cuando el camino estaba despejado, incluso tomando chai en medio del parque con nuestro guía y nuestro guarda.

Y creedme que el guarda con rifle es necesario! El cabeza de familia de este grupo de elefantes, sin ir más lejos, a quien cedimos amablemente el paso en el camino

decidió que estabamos demasiado cerca para su gusto, y tras una mirada de advertencia, como se ve en la foto, decidió darse la vuelta y correr hacia nosotros mientras barritaba

Toda una experiencia ver correr a un bicho de esas dimensiones hacia ti mientras estás de pie en un coche descubierto y parado! Sin embargo, seguimos enteros, lo que significa que el guarda reaccionó a tiempo de poner en marcha el jeep y salir pitando!

Y no sólo los elefantes tenían malas pulgas a veces, los rinocerontes también impresionan enfadados, aunque sólo nos cruzamos con uno de mal humor, el resto se encontraban tranquilos, más que acostumbrados a los turistas.

Además de los animales, pudimos disfrutar de un paisaje espectacular

e incluso disfrutamos de un poquito de frío, que eso siempre se agradece en este país!

Así que, quizás no hayamos visitado la sabana africana, pero como primer safari, no podía haber sido una experiencia mejor. Sólo nos ha faltado algún amigo que hubiera disfrutado como un crío aquí, así que cuando lo leas, ya sabes, si vienes repetimos!
Como siempre, todas las fotos aquí.

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Camboya y los templos de Angkor

Noviembre14

Tras nuestro recorrido por Vietnam, el martes 6 de noviembre por la mañana, aterrizamos en el aeropuerto de Siem Reap para continuar con el viaje visitando los templos de Angkor.

Como recibimiento, un tuk-tuk para llevarnos al hotel, y un impresionante aguacero

Conseguimos llegar sanos y salvos al hotel, y alli ya nos estaba esperando nuestro tuktuquero, con el que ya habíamos contactado unos días antes, para que nos hiciera de chofer y guía los tres días que íbamos a estar allí: El Sr. Long. Esa tarde la pasamos visitando unos talleres de artesanía locales, paseando por la ciudad, que no es gran cosa, y en general cogiendo fuerzas para el día siguiente, que dedicaríamos entero a Angkor.

El primer día lo dedicamos a explorar Angkor Thomb y los templos que hay en su interior. La ciudad de Angkor Thomb data del Siglo XII, de forma rectangular, y amurallada, tiene cuatro puertas de acceso, una por cada punto cardinal, con unas impresionantes caras esculpidas

Saltándonos el recorrido habitual, fuimos directamente a visitar el templo de Ta Prohm, más conocido como el de tomb raider, ya que a esas horas de la mañana no habría tanta gente.

En sus inicios, este templo sirvió como monasterio budista. Es famoso por ser uno de los pocos que se ha dejado tal como se encontró, medio devorado por la selva camboyana.

La humedad es tal, que muchas de las paredes están recubiertas de musgo, como las del templo Tai Nei

A las 9 de la mañana en Siem Reap, el calor ya es importante, y eso que estamos en época menos calurosa! Pero visitar algunos templos, como el de Ta Keo, es duro sea la hora que sea!

O el de Phimeanakas, con unas escaleras como para pensárselo dos veces

El Templo Bayon, el más importante dentro del área de Angkor Thomb, es conocido por sus caras sonrientes

Menos mal que a la salida de cada templo, nos esperaba Mr. Long con su tuk-tuk y su nevera llena de agua y toallitas frías!

Después de comer, como buenos guiris que somos, en uno de los comederos para turistas del complejo, como he oído decir a turistas-que-se-creen-que-no-son-turistas ** seguimos nuestra ruta hacia el más famoso de todos los templos de Angkor: Angkor Wat.

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** Este ha sido, con diferencia, el viaje en el que más turistas-que-se-creen-que-no-son-turistas hemos conocido: tanto en blogs y foros previos a nuestro viaje, cuando buscábamos información, como durante las etapas del mismo. Se trata de esa gente a la que conoces en una excursión, que, curiosamente, siempre empiezan la conversación con la frase “yo no suelo contratar este tipo de excursiones porque soy muy guay y las hago por mi cuenta, yo solo, pero esta vez…“. Esa gente cargada con la reglamentaria mochila, a ser posible con unas botas andrajosas (pero de marca cara) colgando de los cordones, con la obligatoria guía destrozada siempre en la mano, que presume de encontrar siempre el mejor precio, el mejor restaurante local donde no hay turistas, las mejores fotos, las mejores experiencias vitales… y que sin embargo, acabas encontrandote en varias de las excursiones que tu, turista infeliz, inexperto y borrego, has contratado también. Esa gente que se puede tirar un buen rato con su moleskine en la mano y un lápiz (ecológico, claro) en la otra, sentados meditando en el que casualmente es el rincón más fotogénico del templo. Eso sí, con el ipad bien visible en el otro bolsillo de la mochila. Todo eso para acabar después de una larga jornada quejándose en el restaurante de turno sobre el precio de las pizzas o que nadie sabe hacer una hamburguesa como las de su país, y burlándose de lo mal que hablaba inglés la chica que les había intentado vender unas postales…

Lo que decía, esta gente, que acaba comiendo en el mismo comedero que nosotros, son los que hacen creer a los que no tenemos la suerte de haber estado donde ellos, que sólo ellos han conseguido las mejores rutas, las mejores fotos y las mejores experiencias. Mentira cochina. Estaban ahí, conmigo, con nosotros. A todas horas. En todas partes. No son únicos, son turistas, como todos los demás.

Perdón por esta pequeña diatriba, pero hay ciertos personajes que me indignan!
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Así que, como decía, bajo el sol abrasador de las tres de la tarde, y con el estómago lleno, emprendimos la marcha cruzando el puente que da acceso a este templo, Angkor Wat, el más grande y mejor conservado de todos los templos de Angkor.

Angkor Wat fue construido a principios del siglo XII. Originalmente se construyó en honor al Dios Vishnu, aunque se ha utilizado como templo budista desde hace tanto tiempo, que eso precisamente ha facilitado que se haya mantenido en muy buenas condiciones con el paso del tiempo.

Nada mejor para terminar el día, que un baño en la piscinita del hotel, una buena ducha y cenar una barbacoa a base de carne de cocodrilo y de canguro!

Al día siguiente, 7:30 a.m., seguimos la ruta por Angkor, visitando esta vez los templos que quedan más alejados, lo que nos permite disfrutar del aire fresquito en nuestro descapotable durante más tiempo.

Y seguimos comprobando como la selva camboyana le gana la partida al hombre en el Templo Preah Khan

Y entre tanto, escenas curiosas que también forman parte del paisaje de Angkor, como las enormes arañas entre las ruinas

niños jugando con escarabajos que han sacado del bolsillo

pequeñas ofrendas

monjes budistas aportando un toque de color

o guías aburridos jugando con sus móviles, cansados de ver diariamente lo que nosotros contemplamos por primera vez

Y todo eso, mientras seguimos descubriendo la comida khmer, imposible de pronunciar pero muy rica

Por último, todavía tuvimos tiempo para visitar Chong Kneas, uno de los pueblos flotantes de Siem Reap, rodeado de manglares, al lado del lago Tonle Sap. Un lugar que nos llama la atención por la forma de vida tan diferente a la nuestra que llevan.

Y eso es todo amigos, las fotos, como siempre, aquí. Y nosotros, en breve, ahí, con vosotros!!

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