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Vacaciones en Tailandia (I): Bangkok

Junio20

Ya llevábamos muchos meses sin viajar, sin vacaciones, y además se acercaba la fecha de nuestro primer aniversario.
Como ya sabéis, con las prisas del año pasado no pudimos celebrar una boda como Dios manda, y no hubo despedida, ni banquete ni na, así que al menos hemos querido permitirnos el lujo de hacer el viaje de luna de miel, aunque fuera con un año de atraso.

(Por cierto, todo aquel que quiera colaborar económicamente en nuestro viaje será bienvenido, prometo regalarle un trocito de liga cuando vuelva)

Así que empezamos las vacaciones saliendo a cenar el viernes 17, para celebrar el aniversario, y de ahí nos fuimos directamente al aeropuerto a comenzar nuestras vacaciones. Cenamos en el restaurante Miro del Hotel Svenska, en Mumbai, un restaurante como ellos dicen “de cocina mediterránea, con una fuerte influencia de España en nuestro menu”. Y en algunas cosas era cierto, como la música que sonaba al entrar (Extremoduro – imaginaos la alegría de Jorge), o en algunos detalles de la carta como por ejemplo

En fin, encontrarte sangria o kalimocho en la lista de bebidas, e incluso churros con chocolate caliente en los postres, siempre es una alegría. Pero no, ni bebimos sangría ni, a pesar de la insistencia del camarero, comimos chocolate con churros de postre, aunque sí que pedimos unas bravas, que la verdad, no se parecían demasiado a las nuestras..

Una vez cenado, fuimos al aeropuerto para llevarnos la inmensa alegría de que nuestro vuelo se había retrasado un par de horas. Total que despegamos rumbo a Bangkok sobre las tres y media de la mañana, bastante cansados, pero con muchas ganas de llegar.

Bangkok, capital de Tailandia, y la ciudad más poblada (unos 12 millones de habitantes), se llama en realidad Krungthepmahanakhon Amonrattanakosin Mahintharayutthaya Mahadilokphop Noppharatratchathaniburirom Udomratchaniwetmahasathan Amonphimanawatansathit Sakkathattiyawitsanukamprasit, que significa ‘Ciudad de ángeles, la gran ciudad, la ciudad de joya eterna, la ciudad impenetrable del dios Indra, la magnífica capital del mundo dotada con nueve gemas preciosas, la ciudad feliz, que abunda en un colosal Palacio Real que se asemeja al domicilio divino donde reinan los dioses reencarnados, una ciudad brindada por Indra y construida por Vishnukam’, pero en fin, creo que hasta para ellos es más cómodo el nombre actual.

La primera parada era en el hotel, Banyan Tree, un rascacielos de algo más de 60 pisos. Nosotros teníamos la habitación en una de las plantas superiores, estas eran las vistas

Moverse en Bangkok no es tan fácil como podría parecer.  Tienes tuc tucs, y tienes taxis. Los primeros directamente no tienen taxímetro, y los segundos, aunque lo tienen, pasan olímpicamente de ponerlo en marcha. Ven a todos los extranjeros como si llevásemos los bolsillos repletos de dinero, y tienes que negociar duramente el precio para que no te tomen demasiado el pelo.

Por ejemplo, nada más salir del hotel, cogemos un taxi, que nos pregunta donde vamos. Se lo decimos y nos dice “300 bhats”, un precio exageradamente alto. Le decimos que ponga en marcha el meter, pero se niega, y nos pide que bajemos. Nosotros, que ya tenemos algo de experiencia con los taxistas de India, le decimos que ni hablar, que o arranca o llamamos a la policía. Así que jurando en arameo tailandés, arranca, avanza 10 metros y le da a un botoncito que tiene al lado del volante, que cala el coche. Intenta teatralmente ponerlo en marcha de nuevo, se queja, vuelve a intentar arrancar, nos mira, sigue quejándose… y nosotros le decimos tranquilamente que le vuelva a dar al botoncito.

Sin embargo, el taxista, que debía ser actor en realidad, sigue interprentando el papel, y diez minutos después consigue agotar nuestra paciencia y acabamos cogiendo otro taxi, que por 100 bhats nos lleva a nuestro destino (el trayecto no habría costado más de 40-50 bhats con  taxímetro, en fin… )

Llegamos a nuestro destino, el centro comercial Pantip Plaza, el paraíso de los productos informáticos. Un eficicio de 5 plantas con miles de tiendecitas

Donde tienen las últimas novedades, tanto reales, como ficticias

Sentimos mucho deciros que no nos hemos comprado el iPhone 5!

El resto del día se puede resumir como cualquier día típico de turistas: Buscar un sitio donde comer algo no demasiado extraño, como por ejemplo

Pasear por sus calles atestadas de tráfico, coches de colores, gente hortera e imágenes de la familia real

Y por la noche, nos permitimos un capricho. Cenar en el restaurante Vértigo, en el ático del hotel, a más de 60 alturas sobre la ciudad, al aire libre, disfrutando estas impresionantes vistas desde nuestra mesa

Aunque eso sí, después de la cena, dedujimos que el nombre del restaurante no es por la altura, sino por la sensación en el estómago al ver el tamaño de la cuenta! Pero bueno, para eso estábamos de luna de miel, y no todos los días uno puede disfrutar de estas vistas!

Al día siguiente, después de dormir y desayunar como unos reyes, aprendemos la lección y pedimos un taxi (con taxímetro) desde el hotel para llegar al embarcadero donde vamos a recorrer la ciudad a través de su río, el Chao Phraya, y sus innumerables canales.

Contemplando los inmensos rascacielos

Los curiosos templos a orillas del río

Y también las zonas más humildes de la ciudad

Contemplando como los turistas dan de comer a los peces

Acosados por los vendedores flotantes

Y llegamos a Wat Arun, el templo más famoso de Bangkok, a orillas del río

Hasta subimos a la cima!

Por la tarde teníamos previsto visitar el Palacio Real y el templo del Buda Reclinado, pero eso era antes de saber que los Tailandeses tienen unas jornadas laborales muy reducidas, así que cuando llegamos a eso de las 16:20 al Palacio Real (después de duras negociaciones con un tuc-tuc), nos dijeron que cerraban a las 16:30, así que nos quedamos en la puerta.

Donde sí pudimos entrar fué en What Pho, el templo donde se encuentra el famoso Buda Reclinado

El Buda, de 15 metros de alto, y 46 metros de largo, encaja casi milimétricamente en el templo

Los pies de la imagen del Buda, de 3 metros de alto por cinco metros de largo, están llenos de incrustaciones de perlas representando 108 escenas del budismo.

Después de ver el Buda, seguimos paseando por el templo, que es impresionante

Y tuvimos el privilegio de escuchar a un grupo de budistas rezar

Después de varias horas paseando, tocaba relajación en la piscina del hotel, una maravilla, en la planta 22 del edificio, rodeado de rascacielos… perfecto para terminar el día!

Y al día siguiente… volamos a Koh Samui!!
Pero eso será en la próxima entrada, que esta ya es muy larga!

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Fin de semana en Mulshi

Marzo30

Este fin de semana pasado hemos ido a un pueblecito cercano a Pune, Mulshi. Pune es una ciudad bastante grande, a unos 150 km de Mumbai. Mulshi es un lugar poco conocido, pero que poco a poco está explotando su lado turistico, y cada vez hay más pequeños hoteles, sencillitos, donde ir a pasar un fin de semana de relax. Así que eso hicimos, con todos los compañeros del trabajo. Nos alojamos en el hotel Golden Beaver, a orillas del río Mule, con unas vistas muy bonitas y muy tranquilo

Así que nos dedicamos a jugar a cricket, algo obligatorio en cualquier salida campestre que se precie

Un poquito de trekking en el lago cercano

Y por supuesto, comer, comer y comer

Además tambien visitamos uno de los pueblos cercanos, es muy interesante ver como hay gente que se apaña con casi lo imprescindible para vivir, mientras otros nos quejamos cuando la conexión de internet del móvil deja de funcionar

Eso sí, la gente que había allí, reunida en el templo por la mañana, nos invitó a desayunar arroz con ellos

Algunos nos enseñaban sus casas, como esta señora, que nos invitó a pasar a su casa a ver su ternero recién nacido

Y también nos invitaron a ver la escuela del pueblo, muy apañada teniendo en cuenta que el pueblo era bastante modesto

Hasta entramos en la clase a saludar a los niños y a que nos preguntaran cosas

En resumen, una buena opción para desconectar del estrés de Mumbai, y a sólo 4 horas de coche (200km) de casa. Si queréis ver todas las fotos, están aquí.

Vacaciones en Kerala

Marzo7

Hacía ya mucho que no escribíamos en el blog, y claro, hemos tenido que hacer el, ejem, esfuerzo de salir de viaje de nuevo, para poder enseñaros nuevas fotos…

Esta vez hemos viajado al suroeste de la India, al estado de Kerala, uno de los más pequeños del país, aunque con una superficie el doble de grande que la de la Comunidad Valenciana. Es un estado que lo tiene todo: Altas montañas con grandes plantaciones de té y especias, a casi 2000m de altitud, grandes lagos y parques naturales, y playas paradisíacas donde apetece perderse unos días. Y eso hemos hecho!

Comenzamos el viaje en Munnar, a 1600 metros de altitud. Llegamos al aeropuerto de Cochin y desde allí, tras cuatro horas de carreteras tortuosas, llegamos a tiempo de ver una de las representaciones típicas de Kerala: Danza Kathakali. En ella los bailarines / actores representan mediante danza, mudras (gestos de las manos) y navarasya (expresiones faciales) algunas leyendas hindúes.

Al día siguiente ya desde el hotel empezamos a descubrir los paisajes de Munnar

Durante todo el día recorrimos las inmensas plantaciones de té y de especias de Munnar con unas vistas espectaculares, y visitamos una de las cooperativas que se dedica a la exportación del té al resto del mundo, donde nos enseñaron el proceso, aún algo rudimentario, de la recogida y preparación del té.

Siguiente parada: Thekkady, una población cercana a Munnar donde se encuentra el Lago Periyar, dentro del Parque Nacional del mismo nombre. Allí embarcamos para poder observar desde el lago la fauna que vive en total libertad y sin contacto humano (si no contamos las cientos de fotos que hacemos los turistas desde los barcos, claro)

Un día más, y seguimos descendiendo hacia la costa, hasta llegar a Kumarakom, un pequeño pueblo situado en un grupo de islas sobre el lago Vembanad. Esta zona está llena de manglares, palmerales, campos de arroz y cientos de canales como este, que aunque no lo parezca, por él circulan barcos.

Y en uno de estos canales es donde tomamos el barco que nos va a llevar durante un día a los dos solitos, de Kumarakom a Allepey.

Ahí nos estaban esperando con dos ramos de flores el capitán, cocinero y camarero, para enseñarnos el barco y zarpar. Estas son algunas fotillos de nuestro hotelito acuático, una maravilla poderlo disfrutar los dos solos…

Y pudimos disfrutar de unas vistas impresionantes y un atardecer espectacular

Al llegar a Allepey al día siguiente, tras un desayuno keralés riquísimo, nos dirigimos a Kovalam, una zona de playa cerca de la capital de Kerala, muy turístico, con cientos de restaurantes y puestecitos playeros donde comprar chorradillas. Las playas, que son muy bonitas, nos gustaron un poco menos que las de Goa, pero merece la pena pasar un par de días en esta zona para poder conocerla bien

Para seguir sorprendiendonos con la gente, que se baña vestida

Y para recorrer de nuevo los canales en una lancha, estos muy diferentes a los de Kumarakon, a veces tan estrechos que solo cabe una barquita pequeña, donde la gente hace su vida y los crios disfrutan del agua


Y como todo lo bueno se acaba, nuestro último día de viaje lo dedicamos a hacer el vago en un hotelito a medio camino, de vuelta a Cochin, para tomar el vuelo de vuelta a casa…

Si os apetece más, tenéis todas las fotos aquí. Hasta la próxima!

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