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Camboya y los templos de Angkor

Noviembre14

Tras nuestro recorrido por Vietnam, el martes 6 de noviembre por la mañana, aterrizamos en el aeropuerto de Siem Reap para continuar con el viaje visitando los templos de Angkor.

Como recibimiento, un tuk-tuk para llevarnos al hotel, y un impresionante aguacero

Conseguimos llegar sanos y salvos al hotel, y alli ya nos estaba esperando nuestro tuktuquero, con el que ya habíamos contactado unos días antes, para que nos hiciera de chofer y guía los tres días que íbamos a estar allí: El Sr. Long. Esa tarde la pasamos visitando unos talleres de artesanía locales, paseando por la ciudad, que no es gran cosa, y en general cogiendo fuerzas para el día siguiente, que dedicaríamos entero a Angkor.

El primer día lo dedicamos a explorar Angkor Thomb y los templos que hay en su interior. La ciudad de Angkor Thomb data del Siglo XII, de forma rectangular, y amurallada, tiene cuatro puertas de acceso, una por cada punto cardinal, con unas impresionantes caras esculpidas

Saltándonos el recorrido habitual, fuimos directamente a visitar el templo de Ta Prohm, más conocido como el de tomb raider, ya que a esas horas de la mañana no habría tanta gente.

En sus inicios, este templo sirvió como monasterio budista. Es famoso por ser uno de los pocos que se ha dejado tal como se encontró, medio devorado por la selva camboyana.

La humedad es tal, que muchas de las paredes están recubiertas de musgo, como las del templo Tai Nei

A las 9 de la mañana en Siem Reap, el calor ya es importante, y eso que estamos en época menos calurosa! Pero visitar algunos templos, como el de Ta Keo, es duro sea la hora que sea!

O el de Phimeanakas, con unas escaleras como para pensárselo dos veces

El Templo Bayon, el más importante dentro del área de Angkor Thomb, es conocido por sus caras sonrientes

Menos mal que a la salida de cada templo, nos esperaba Mr. Long con su tuk-tuk y su nevera llena de agua y toallitas frías!

Después de comer, como buenos guiris que somos, en uno de los comederos para turistas del complejo, como he oído decir a turistas-que-se-creen-que-no-son-turistas ** seguimos nuestra ruta hacia el más famoso de todos los templos de Angkor: Angkor Wat.

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** Este ha sido, con diferencia, el viaje en el que más turistas-que-se-creen-que-no-son-turistas hemos conocido: tanto en blogs y foros previos a nuestro viaje, cuando buscábamos información, como durante las etapas del mismo. Se trata de esa gente a la que conoces en una excursión, que, curiosamente, siempre empiezan la conversación con la frase “yo no suelo contratar este tipo de excursiones porque soy muy guay y las hago por mi cuenta, yo solo, pero esta vez…“. Esa gente cargada con la reglamentaria mochila, a ser posible con unas botas andrajosas (pero de marca cara) colgando de los cordones, con la obligatoria guía destrozada siempre en la mano, que presume de encontrar siempre el mejor precio, el mejor restaurante local donde no hay turistas, las mejores fotos, las mejores experiencias vitales… y que sin embargo, acabas encontrandote en varias de las excursiones que tu, turista infeliz, inexperto y borrego, has contratado también. Esa gente que se puede tirar un buen rato con su moleskine en la mano y un lápiz (ecológico, claro) en la otra, sentados meditando en el que casualmente es el rincón más fotogénico del templo. Eso sí, con el ipad bien visible en el otro bolsillo de la mochila. Todo eso para acabar después de una larga jornada quejándose en el restaurante de turno sobre el precio de las pizzas o que nadie sabe hacer una hamburguesa como las de su país, y burlándose de lo mal que hablaba inglés la chica que les había intentado vender unas postales…

Lo que decía, esta gente, que acaba comiendo en el mismo comedero que nosotros, son los que hacen creer a los que no tenemos la suerte de haber estado donde ellos, que sólo ellos han conseguido las mejores rutas, las mejores fotos y las mejores experiencias. Mentira cochina. Estaban ahí, conmigo, con nosotros. A todas horas. En todas partes. No son únicos, son turistas, como todos los demás.

Perdón por esta pequeña diatriba, pero hay ciertos personajes que me indignan!
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Así que, como decía, bajo el sol abrasador de las tres de la tarde, y con el estómago lleno, emprendimos la marcha cruzando el puente que da acceso a este templo, Angkor Wat, el más grande y mejor conservado de todos los templos de Angkor.

Angkor Wat fue construido a principios del siglo XII. Originalmente se construyó en honor al Dios Vishnu, aunque se ha utilizado como templo budista desde hace tanto tiempo, que eso precisamente ha facilitado que se haya mantenido en muy buenas condiciones con el paso del tiempo.

Nada mejor para terminar el día, que un baño en la piscinita del hotel, una buena ducha y cenar una barbacoa a base de carne de cocodrilo y de canguro!

Al día siguiente, 7:30 a.m., seguimos la ruta por Angkor, visitando esta vez los templos que quedan más alejados, lo que nos permite disfrutar del aire fresquito en nuestro descapotable durante más tiempo.

Y seguimos comprobando como la selva camboyana le gana la partida al hombre en el Templo Preah Khan

Y entre tanto, escenas curiosas que también forman parte del paisaje de Angkor, como las enormes arañas entre las ruinas

niños jugando con escarabajos que han sacado del bolsillo

pequeñas ofrendas

monjes budistas aportando un toque de color

o guías aburridos jugando con sus móviles, cansados de ver diariamente lo que nosotros contemplamos por primera vez

Y todo eso, mientras seguimos descubriendo la comida khmer, imposible de pronunciar pero muy rica

Por último, todavía tuvimos tiempo para visitar Chong Kneas, uno de los pueblos flotantes de Siem Reap, rodeado de manglares, al lado del lago Tonle Sap. Un lugar que nos llama la atención por la forma de vida tan diferente a la nuestra que llevan.

Y eso es todo amigos, las fotos, como siempre, aquí. Y nosotros, en breve, ahí, con vosotros!!

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