Pondicherry & Auroville

Marzo23

Fin de semana fallero. Aunque yo hubiera preferido sin duda pasar el fin de semana en Valencia, analizando cual ha sido la mejor mascletà y respirando pólvora, soportando calles cortadas y muchedumbres esperando el autobús, sorprendiéndome del precio de un chocolate con buñuelos y quejándome de que otra vez Nou Campanar haya ganado el primer premio; eso era algo imposible de realizar, así que hemos tenido que conformarnos con una escapada a una región de la India que aún no conocíamos: Tamil Nadu, un estado al sudeste del país.

Aterrizamos en Chennai, la capital, a las 7 de la mañana, y desde ahí negociamos con un taxista que nos llevara hasta Pondicherry, una antigua colonia francesa a unos 160 km, donde íbamos a alojarnos el fin de semana. Esta vez el hotel era el motivo de la escapada, ya que encontramos una buena oferta en un hotel que parecía espectacular. Habitación con jacuzzi en la terraza, perfecto para un fin de semana de relax. Y en realidad, el hotel era así de bonito

Sin embargo, todo lo bonito que era el hotel, lo tenía de malo la dirección y los empleados. Habiendo llegado a las 10 de la mañana, no tuvimos habitación hasta las 12h, para encontrarla sucia y hasta con cristales de una botella en el suelo. Más de una hora y dos llamadas de teléfono reclamando nuestras maletas, para finalmente tener que bajar yo misma a recogerlas en recepción. Ser incapaces de preparar el desayuno, tras haberlo reclamado tres veces, y que pase lo mismo las tres mañanas que desayunamos ahí!. Olvidar un pedido de dos limonadas en el bar de la piscina. Esperar casi una hora para que me traigan un capuccino, para que al final te digan que ninguno de los camareros ha sido capaz de prepararlo. La lista es larga, podríamos seguir, pero sería recordar la frustración que nos produjo el ineficaz manager del hotel, que sólo sabía decir “I’m extremely sorry ma’m

Tras un par de broncas, el resto del día en el hotel transcurrió pacíficamente, entre la piscina, la comida, la siesta, el jacuzzi, más piscina y actividades agotadoras como esta

A la mañana siguiente ya estábamos listos para ir a visitar Auroville, de manos de Uma, una española auroviliana de las más veteranas, quien se ofreció amablemente a ser nuestra guía en tan curioso lugar.

Auroville es una ciudad, fundada en 1968, con la idea de crear un lugar que reivindicara «una vida comunitaria internacional, donde hombres y mujeres aprendan a vivir en paz, armonía, más allá de todas las creencias, opiniones políticas y nacionalidades». A raíz de la influencia de Sri Aurobindo, el proyecto de dicha ciudad se basaba en la creencia de que «Debe existir sobre la Tierra un lugar inalienable, un lugar que no pertenezca a ninguna nación, un sítio en donde todos los seres de buena voluntad, sinceros en sus aspiraciones, puedan vivir libremente como ciudadanos del mundo».

En esencia, se trata de un lugar en el que conviven de forma pacífica y en constante colaboración más de 1500 personas de unos 30 países diferentes, mientras tratan de vivir una vida diferente a la que el resto de mortales estamos acostumbrados. ¡Espero que Uma me perdone por no saber explicarlo mejor!

El alma de Auroville es el Matrimandir. Se trata de un gran domo dorado, situado en el centro de la ciudad, que alberga una gigantesca sala de meditación revestida de muros de mármol blanco, que transmiten una gran paz. Acceder al Matrimandir no siempre es posible, pero gracias a Uma pudimos experimentar lo que es estar dentro y comprobar lo fácil que es perder la noción del tiempo y relajarse.


(foto tomada de aquí, ya que no se permitían entrar cámaras de fotos)

Una vez visitado el Matrimandir, nos esperaba otra sorpresa igual de agradable. Marc y Amparo, otros dos aurovilianos, aguardaban a nuestra salida para presentarse e invitarnos a tomar algo que nos refrescara del sofocante calor de la mañana

¿Y qué era lo que bebíamos? HORCHATA AUROVILIANA!!!
Igual de rica que la de Valencia!
Y es que Amparo es valenciana, y lleva años cultivando chufas para tener un pedacito de la terreta cerca! Y no sabéis la alegría que me dió!

En definitiva, un día la mar de interesante; después de la horchata nos llevaron a comer a un restaurante cercano, y pasamos la tarde charlando sobre un montón de cosas. Siempre es agradable encontrar gente diferente con la que compartir experiencias y de la que poder aprender, por lo que les agradecemos que hayan compartido ese día con nosotros.

Al día siguiente, lunes, dejamos el hotel y nos fuimos de visita a Mahabalipuram. Se trata de una ciudad portuaria, a unos 60 km de Chennai, algunos de cuyos monumentos, datados entre el siglo VII y el IX, fueron nombados Patrimonio de la Humanidad en 1983.

Es poco conocido por nosotros el efecto del tsunami de 26 de diciembre de 2004. Más de 15000 personas perdieron la vida aquí, y 5000 desaparecieron. Pero a raíz del tsunami, se descubrieron los restos de una ciudad perdida y varias esculturas, que los supervivientes convirtieron en un improvisado templo.

Y así, acompañados por una excursión de colegio, el guía nos fue contando que, según la leyenda, seis templos estaban sumergidos en el mar y el séptimo estaba en pie en la costa; y que una inundación provocada por los celos de los dioses se tragó la ciudad en un solo día.

No os hacéis una idea del calor pegajoso que hacía ese día, así que tras visitar el antiguo faro, paramos a refrescarnos comiendo sandía y alficoz!

Seguimos de ruta por la ciudad, contemplando impresionantes murales tallados en granito

y visitando la famosa roca en equilibrio, a la que da un poco de miedo acercarse, aunque ya sería casualidad que decidiera echar a rodar precisamente en el momento en que nos pusiéramos debajo!

Así que tras visitar el último templo a orillas del mar, el Templo de Shore, terminamos el día (y el viaje) como mejor sabemos hacerlo los guiris: comilona y paseo por las turísticas calles de la ciudad.

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2 Comments to

“Pondicherry & Auroville”

  1. Avatar Marzo 23rd, 2012 at 11:55 Gabi Says:

    oh my god!!!, el pedrolo redondo ese da panico!!!, mira que si se le ocurre a alguien darle un empujón mientras estáis ahi sentados 😛

    Muy chulo el viajecito. Que envidia!!! (yo me tuve que tragar las fallas :S)


  2. Avatar Marzo 26th, 2012 at 07:59 Manolo Says:

    Pues yo ni he estado en las Fallas ni en vuestro viaje, y por lo que estoy viviendo aquí ahora mismo, mucho mejor un hotel de lujo con trabajadores inútiles que un hotel rancio con trabajadores decentes, como en el que estoy yo… ¡y encima habéis bebido horchata! 😛

    De todos modos, y aunque todo parece genial, creo que lo que más envidia me da ahora mismo es ese plato de chipirones o calamares o lo que quiera que sean exactamente… ¡qué hambre!